nieve

29 de julio de 2014

Al anochecer

Ayer os mostraba exteriores playeros, luz, sol y claridad. Hoy el punto opuesto, interiores y penumbra al abrigo de las velas...Si nuestras casas son maravillosas en pleno día, al llegar el anochecer nos ofrecen de igual forma rincones para enamorar. Yo lo tengo claro, no me lo pienso, despliego mis portavelas que son muchos por todo el salón, creando esa especial velada que concluye cualquier final del día.
Así se vestía mi salón anoche, en total penumbra, solo iluminado por la mágica luz de las velas...

Mi tulipa de cristal...


Mi casita de zinc...

Y mi corona nórdica...


Las tres iluminando uno de los rincones. Que maravilla los dibujos que provocan las llamas sobre las paredes, creando reflejos incandescentes que parpadean al ritmo de las velas. Es algo que solo se consigue al llegar la noche invitándonos a la relajación y al olvido de todo... 



Ummmmmmmmmmmm, ¿no os llena de placer?. Os invito a probarlo cualquier noche, simplemente tenéis que rescatar pequeños vasitos de cristal y desplegarlos por mesas, alfeizares y repisas, os aseguro que os contagiará por completo a vosotras y a los vuestros...

Después os enciendo la gran lámpara repleta de pantallas y cristales, así veréis mucho mejor todos los detalles...¿Qué os parece?...

Tiene un encanto único, sobre todo para aquellas que amamos los detalles afrancesados y los matices en blanco...

Con ella todo se ilumina mucho más, pero sin perder esa magia que por si sola aportan los portavelas...


Adoro mi casa al anochecer, ese juego de luces que ofrecen lámparas de techo, las de sobremesa, los vasitos con velas...Esa proyección que se transmite a las telas y a las paredes, es algo que solo podemos saborear cuando el día llega a su fin...



Por ello espero esa hora en que todo ya se ha hecho, en que nos tumbamos en el sofá, quizás con un libro entre las manos y una taza de the, dispuestos a dejarnos llevar y ofrecer con todo ello, a los mios, la sensación de sentirnos en el mismísimo paraíso...


Y como estamos en pleno verano nos lo podemos permitir, abrir de par en par los ventanales, así invitamos a la noche a que se cuele en nuestras casas. El cielo todavía se dibuja azul y maravilloso...
Interior y exterior unidos para acabar ya de abrirnos completamente todos los sentidos...


Que más podemos pedir...Luces que tintinean, lámparas que se encienden con magia, vistas que se prolongan hasta la ciudad, plantas que con sus colores nos reavivan y el olor tan particular de las noches veraniegas...



Bienvenidas noches de Julio, gracias a vosotras los anocheceres se nos dibujan llenos de inmenso placer...

A saborear el martes que acabamos todas de empezar...

3 comentarios:

  1. Maite, nos enseñas casas nórdicas preciosas, pero para mí como la tuya ninguna de las que nos has mostrado, por hermosas que sean, no sé yo ya te digo que la tuya para mi es especial, y como nos lo cuentas de esta manera tan amena pues más especial.

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  2. ¡Hola guapi! Tu casita es igual de bonita de noche que de día. A mí en verano me encanta encender velas y faroles en mi terraza a la hora de las cenas. Cariños.

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  3. ¡Precioso!. Me encantan las velas encendidas y siento añoranza al ver lo bonita que está tu casa, pero..., mi hijo que es bombero me ha insistido que velas encendidas, niños o mascotas se llevan fatal, y sé que en el fondo tiene razón. De vez en cuando... Un abrazo

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