nieve

28 de febrero de 2015

La casa a las afueras...


En este sábado de finales de febrero, vamos a recorrer juntas una pequeña casita a las afueras de Munich, una gran ciudad. Aparcamos mi hogar, que ya lo tenéis muy visto, y descubrimos la casa de Silke, blanca y rodeada de verde hiedra. A ella se accede a través de un idílico pasaje con centenarios árboles en hilera por donde pedalea su dueña, rápida y veloz para abrirnos las puertas de su hogar...

Nada más entrar, nos sorprende su cocina en un ligero tono azulado que inunda no solo las paredes, sino también los muebles de madera, los accesorios de cocina, las vajillas, los cojines y hasta el mismo cepillo de fregar los platos...

Y es que Silke ama los colores brillantes, los tonos azules y rosas que desperdiga por todos sus rincones...

Su hogar es sereno y calmado. Con ese pequeño jardincito donde salir a desayunar los días que el tiempo en ese lluvioso país lo permite, toda una delicia...

Como delicioso es permitirse esa siesta de media tarde junto a su adorable mascota, entre cojines de variados colores y estampados que ha cosido con sus propias manos la reina de su casa...

Que habitación más tentadora, ¿no creéis?...Blanco bajo suelo de cálida madera oscura. Palanganero de hierro al igual que la gran cama y la silla que acompaña a la cómoda patinada en azul...

¿Y que me decís del cuarto de baño?...Pequeño pero luminoso, con suelo rústico y bañera antigua de elegantes patas torneadas...

Repleto de complementos delicados evocando los de antaño...

Escenario perfecto para permitirse un relajante baño espumoso en un sábado como el de hoy...

Como eje central, nos topamos con el salón, mezcla de muebles provenzales, toques elegantes, total luminosidad a través de los ventanales y florecillas que se reparten entre coloridos textiles, pequeños cuadros y arreglos en piezas de delicada vajilla...

Me enamora la alacena en donde trastea Silke. Grande y con cabida para albergar todas esas piezas compradas en mercadillos de pulgas, como por allí los llaman y que tanto gusta de visitar a la pareja de la casa...

Esperad chicas, creo que ha rescatado una bonita lechera todavía medio envuelta. Y es que creo que nos ha horneado un tierno bizcocho que huele de maravilla...

Ya nos lo está sirviendo en platitos de almoneda, un pedazo para cada una...

¿Se lo vamos a negar?...Creo que no, que en un hogar como este, soñador y encantador, yo no solo meriendo, sino que con el permiso de sus dueños, me quedo hasta a cenar...

Una casita blanca a las afueras, que enorme privilegio, compartir campo y ciudad... calma y ajetreo...sobre todo para muchas de nosotras que adoramos rodearnos de verde y cortar esas flores silvestres encontradas para sumergirlas en improvisados jarrones...

Es con ellas que os deseo un inicio de fin de semana para saborearlo hasta hartarnos...
¡Feliz día princesas!
Via
Porche País 3/2015

27 de febrero de 2015

Primera rama de almendro

 Aiiiiiiiiiiiiiii chicas, que ya llegaron las primeras ramas de almendro. Las encuentro preciosas y hoy me he topado con ellas en mi paseo matinal con Yaiza. Lástima que no llevara la cámara conmigo, porque sino os habría hecho un auténtico reportaje para deleitaros los ojos. Los almendros empiezan a florecer y tan semejante espectáculo debe ser fotografiado. Volveré otro día y prometo enseñaros el camino hacia los almendros...
 Pero mis manos no han podido evitarlo y les he robado una pequeña vara para llevármela conmigo. Todavía no están completamente repletos de flores, son las primeras, pero aún así este árbol, uno de los primeros que florece en pleno invierno, tiene un colorido increíble...
 Florecillas blancas con pinceladas rosáceas, amarillas y verdes se abren con sutileza a través del grueso tronco marrón...



 Y le he buscado nada más llegar a casa un recipiente ideal para sumergir la primera rama de almendro que lucirá en mi hogar. Una botella de cuello alto de color verde, la que me traje este verano de mis vacaciones en tierras asturianas...
 Queda perfecta por su color y porque tasa con el estilo que le aportan las flores de almendro. Muy de campo, ideal para colocar en plena cocina. Después la nota especial la pone el pañito diminuto de crochet atado alrededor del cuello de la botella, ¿no le veis cierto aire de la provenza francesa?...
 Febrero nos ofrece árboles especiales que empiezan a despertar del letargo invernal. En los alrededores de casa ya empiezan a verse almendros, prunus y otras variedades con enormes brotes que al llegar la primavera se llenarán de color...
 Y como ya me conocéis, yo me aprovecho de ello y en cada estación voy robándoles ramas para decorar, ya sea en la cocina, en el salón o en el cuarto de baño. Es lo que tiene vivir rodeadas de naturaleza, que en el fondo nos hacemos adictas a ella trasladando su belleza hasta nuestros propios interiores...


 Hoy le ha tocado a mi cocina. En ella luce dentro de una sencilla botella de sidra, una rama de almendro...
 Que se alza entre tarros de porcelana, cubiertos de madera, portavelas y demás utensilios de cocina...
 Y es tanta la belleza que transmite que hasta se funde con el gran cuadro de flores que cuelga de la pared...

 Vamos, que hasta los bulbos de jacintos en rosa, quedan relegados a un segundo plano...


¿Os gusta también a vosotras robarles ramas recién florecidas a los árboles invernales?...
Feliz viernes preciosas, el último de este maravilloso y corto mes que también es capaz de ofrecernos cosas realmente deliciosas...
Besitos especiales para Luz, Ximena, Marta Ladó, Rosario, Marijón, Rosa María Gandarias, Isabel Fernández, Társila, María Bracaccini, María Melendez y Anahi Bello...Ellas entran cada día y dejan especiales comentarios que me llenan de satisfacción y buenísima energía. Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, chicas, os quieroooooooooooooooooooooooooooooo...Ya sabéis, mañana nos reencontramos por esta, nuestra ventana. ¡Feliz día!

26 de febrero de 2015

Regalito sorpresa...

 Ayer Víctor me sorprendió con un inesperado regalito. Pasó por delante de un gran vivero, entró y me compró una cesta de flores. Sencilla pero llena de hermoso colorido...
 Nuevas caléndulas amarillas...
 Y una pequeña planta de matrimonio de alegre color rosa con pinceladas de amarillo...
 Todas ellas están dentro de una pequeña cesta de caña resaltando su enorme explosión de color...
 Como me gusta que me sorprendan y más si es con flores, mi gran pasión. Entonces ya me siento la mujer más feliz del mundo. Sobre la mesa del salón ha estado el centro toda la noche de ayer y toda esta mañana, para poder admirarlo todas las veces que sean necesarias y cada vez que paso por delante, se me van los ojos a semejantes flores y me sonrío pensando la luminosidad que pueden aportar, más aún, en un día lluvioso como el que hoy ha tocado caer por Barcelona...
 Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, chicas, no hay mejor decoración que la que nos aportan los ramos, las plantas y las flores. Si tenéis un rincón apagado y sin vida, colocadle cualquier variedad en un bonito recipiente, veréis como se transformará por completo, siendo el punto central de todo...

 ¿A que lucen preciosas en medio del salón?. Lástima que sean de exterior y tenga que ubicarlas hoy sin falta en una de mis terrazas...
 Las cojo y me las subo para arriba, a mi gran vergel y al vuestro...
 Las asomo por el gran ventanal...
 Caléndulas y matrimonio...
 En busca de un rincón donde dar colorido a este típico jueves invernal...
En el centro de la gran mesa de teca. Dice Víctor que ya no me caben más plantas en la terraza, pero yo sigo cultivando, reproduciendo y trasplantando, por ello este es un gran vergel y los vergeles deben rebosar de cuantas variedades podamos para hacer de ellos mini jardines de ensueño...

 Y mientras os fotografío la cesta con flores, empiezo a mojarme. La lluvia ha hecho su aparición, fina y continúa, un agua que le vendrá perfecta a todas y cada una de mis plantas...
 Menos a la cesta de ratán, tendré que salvaguardarla de la lluvia para que no se estropee. Es lo peor de ciertos materiales como éste que no resisten las inclemencias del tiempo...
 Pero hoy me aprovecho con cuantas fotos quiera, para haceros llegar a todas, este regalito sorpresa que quiero compartir con vosotras...

 Hoy no he podido acercarme al mercado semanal de flores de mi ciudad. La lluvia me lo ha impedido, pero no por ello me quedo sin plantas. Es más, mi vergel aparece hoy hacia vosotras como un gran puesto floral...
 De amarillos, rosas y verdes...


 Caléndulas y matrimonio se asoman hoy a mi ciudad...
 A ras de los grandes edificios y por debajo de ese cielo gris y plomizo de finales de febrero. Vuelve el frío y yo dejo mi cesta sobre la mesa, me adentro en mi hogar buscando el calorcito y a Yaiza que no se donde se ha metido con lo que le gusta a ella corretear por la terraza...
Nos lo imaginábamos,¿a qué si?...Aquí la tenemos, acurrucada en la manta. Hoy pasa de flores, plantas y vergel...


 Desde la cálida manta nos mira, como queriendo decirnos que el día de hoy nos llama para dormitar en el cálido sofá toda la tarde...

 Y tiene toda la razón. Vamos a dejarla que siestee y en cuanto acabe mis tareas pienso unirme a ella cafecito en mano para dejar rodar el final del día...
 ¿Me acompañáis?...