27 de febrero de 2017

Crasas en una maceta...

Pero que maravilloso, soleado, primaveral y brillante día de lunes tenemos hoy por aquí. No puedo quejarme chicas,  ni de este inicio de nueva semana, ni de fin de semana. El tiempo delicioso nos sigue acompañando y a mi solo me apetece permanecer en mis exteriores admirando mis variedades que inician un tímido despertar en colores y floraciones. Descubro que mi creativo criadero de crasas bajo el pino junto a la cocina está repleto de montones de ellas. Ya sabéis que cuando las corto en mis muchos paseos con los peludos, las plantó justamente ahí. Bajo la enorme tierra del gran macetón incrusto sus cortas raíces y sé sin dudarlo que al cabo de semanas y meses ya habrán proliferado regalándome hijuelos que poder reproducir...
Rescato de la cocina una vieja cesta de mimbre. ¿Adivináis qué voy a meter en ella?...
 Como buena jardinera la coloco encima del macetón, escojo las crasas que necesito y las corto con cuidado...
 En diversas tonalidades que van de los verdes a los amarillos, serán ideales para realizar lo que me ronda por mi cabecita...
 Me he convertido en toda una adicta de estas suculentas, empiezo ya a identificarlas por sus nombres y no hay vivero que pise que no me pare delante de ellas escogiendo una nueva que llevarme conmigo...
 Son innumerables las variedades, los colores, las texturas y las formas que poseen. Millones diría yo, así que no me aburro con ellas porque siempre hay una nueva descubierta que vuelve a sorprenderme...
 Pero, ¿sabéis lo que más me gusta de ellas?,  pues los hermosos centros que se pueden elaborar y que siempre lucen con viveza por encima de cualquier clásica planta. Y es eso mismo lo que hoy voy a regalarme...
 Me subo al gran vergel con una maceta que ha perdido belleza y verdor. Seguro que todas la reconocéis, pertenece a la librería del despacho. En ella planté hace montones de años un potos que no sé muy bien porqué se ha ido secando poquito a poco sin poderlo remediar. He intentado recuperarlo de todas las maneras posibles, pero se resiste, así que hoy será sustituido por un llamativo centro de crasas...
 Arranco por completo el seco potos reparando en lo bonita que es la jardinera que la albergaba, con esas flores incrustadas que la recorren de abajo a arriba...
 Rastrilleo la vieja tierra y le añado nueva...
 Y empiezo a plantar con delicadeza todas las crasas escogidas...
Sedum Angelina hacia el exterior del macetero, como son colgantes quedarán geniales...
 Sedum Palmeri a continuación, además como empiezan a florecer darán enorme colorido al conjunto...
 También coloco con sutileza diferentes variedades de Siemprevivas y Echeveria...
 Espectacular la versatilidad que aportan todas ellas bien pegaditas...
 El contraste de verdes y marronosos que asoman...
 Esos vibrantes amarillos de la mano de las florecillas a punto de abrirse...
 Esa ramita alargándose con diminutos capullos que yo creo que forman parte de un diminuto árbol de Jade...
 Y esos Sedum Angelina colgantes por encima del borde del coqueto macetero...
 Fijaros como coinciden en colores las flores pintadas en el envase escogido y las naturales acabadas de plantar. Sin pensarlo chicas he vuelto a concordarlo todo como perfecta vergeliana...
 Viendo tan precioso arreglo suculento, os confieso que ya no podría prescindir de estas variadas crasas en mis exteriores. Se han convertido en parte importante de mis rincones verdes...
 Se integran con todas las restantes especies, rellenan jardineras en cualquier estación y en cuanto empiezan a florecer son la envidia del vergel...
Echevarias, Árbol de Jade, Sedums, Rosa de Alabarce, Siemprevivas, Aptenia, Burro, Rosario...Todas ellas ya forman parte de mi especial jardincito en plena ciudad y las que me quedan por plantar y descubrir chicas porque son realmente infinitas en belleza, floración, formas y texturas...
Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii que bien queda mi recién plantado centro variado a pleno sol. Sin embargo ya escogí desde un principio donde sería ubicado y no será precisamente a la intemperie vergelianas...
 Vuelve nuevamente al interior, en pleno despacho, delante del ventanal recibiendo así toda la luminosidad necesaria. Mi pregunta es si será su lugar correcto, quizás necesite aire, lluvia y luz natural para evolucionar sin problemas. Haber si alguna de mis mujeres jardineras puede despejarme las dudas...

¡Feliz tarde de lunes!

25 de febrero de 2017

El brócoli del mini huerto...

No solo proliferan hermosas flores en este vergel en la ciudad chicas, la prueba de ello os la muestro hoy con el primer brócoli cosechado en el mini huerto urbano. He de aclararos bajo estricta petición de Celia, que lo ha plantado, regado y cuidado ella solita, por lo tanto tan maravillosa verdura es el resultado de su dedicación, mimo y constancia...
 Y ha sido tan grande el aporte de esta cultivadora que el brocoli se ha hecho enorme, verde y brillante en pocos meses...
 Deteneros chicas en admirar sus brotes imparables, como se desborda por encima del contenedor donde se plantó siendo tan solo diminutas semillas...
 Y el tamaño gigante de sus hojas, mucho más grandes que nuestras manos...
 Llegado este importante momento, era necesario cortar el primero de los brócolis, antes de que empezará a amarillear y a florecer. Toda la semana hemos esperado para hacerlo, más que nada porque Celia anda muy liada con montones de éxamenes. Quería que su especial momento fuera el sábado de hoy, darse el placer de coger las tijeras de poda y cortar a ras la primera de las verduras cultivadas en Octubre...
 Y le ha costado hacerlo. Fijaros que le daba enorme pena desprenderlo del  grueso tallo...
 Me decía con cara de pena que estaba perfecto ahí, alzándose entre las hojas. Y yo riéndome porque parecía que era la madre de su primer brócoli. Madre mía, vaya dos...
 Finalmente ganaron las ganas de probarlo, de saber que sabor delicioso tendría...
  La verdad es que con ese verde color brillante, con ese suave olor que desprende recién cortado y ese cogollo divino a la vista, no dudamos en que será el especial plato gourmet de hoy...
 Celia se pasea contenta por el vergel verdura en mano como si de un ramillete de flores se tratatase...
 No es para menos vergelianas...
 Troll que ya se ha tumbado en su rincón escogido, se la mira con carita adormilada...
 Seguro que se pregunta que hará esta Celia con ese brócoli entre las manos, no dudamos las dos en que si se lo diéramos lo devoraría en dos segundos...
Vamos a dejarlo que siga disfrutando del soleado día de sábado...
 Después de la lluvia caída en todo el viernes de ayer parece increíble ver los cielos despejados, azules y brillantes...
 Mis plantas floridas se abren repletas de color, la hiedra verde trepando por todos los lados inimaginables, las suculentas abriendo en florecillas amarillas...
 Y las bolas de tela colgadas del cenador resaltando sobre el cielo. Aiiiiiiiiiiiiiiiiiii chicas que cuando menos lo esperemos podré volver a encenderlas al llegar las deseadas noches cálidas...
 ¿No notáis ya un ligero despertar primaveral en mi vergel?...
 Uiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, que se me olvidaba...Hoy toca borrar de la pizarra de flecha la palabra "Vergel" tan perfectamente escrita...
 Para sustituirla por otra que hoy se hace la protagonista..."Huerto"...
 Un huerto que cada día que pasa y con la dedicación puesta por Celia se hace más y más frondoso...
 Nos bajamos a la cocina, toca preparar el brócoli para degustarlo a la hora de la comida...
 Lo lavamos...
 Y lo troceamos eliminando los troncos largos...
 Vamos a hervirlo poquito tiempo para preservar todas su vitaminas potenciando así su máximo sabor...
 Ohhhhhhhhhhhhh chicas, esto si que es una auténtica verdura, nada que ver con las que compramos en supermercados o en áreas de congelados. Nada más verla colocadita en su plato se nos hace a todos la boca agua. Ya hay ganas de probarla...
 Ummmmmmmmmmm, puedo aseguraros que está magnífica vergelianas. Su textura, sabor y olor, no  es comparable a ningún otro brócoli. Es bastante pequeñito, así que lo ponemos en el centro de la mesa para degustarlo como auténtica exquisitez. Prueba superada chicas, a la espera nos quedamos de que el resto de los brotes que empiezan a crecer en el mini huerto se hagan lo suficiente para ser arrancados y hervidos nuevamente. La espera de meses ha valido la pena, los cuidados de Celia también. Orgullosa estoy de ella, de que se interese hasta el infinito por cosas tan esenciales y maravillosas como el cultivo de verduras para nuestro propio consumo. Hoy ha plantado con enorme ilusión zanahorias y rojos pimientos que no dudo en que estarán tan sumamente ricos como el verde brócoli que hoy se convierte en el plato indiscutible de nuestra mesa de sábado...
 ¡Feliz tarde primaveral chicas!