Holaaaaaaaaaaaaaaaa a todas mis chicas, fin de semana sin asomarme por aquí, pero hoy lunes, vuelvo a reaparecer con cositas nuevas que mostraros. El viernes estuve en Ikea, el de Sabadell que es mi preferido, compré varios muebles y complementos que ya os enseñaré mañana porque hoy vengo a hablaros de la sección de oportunidades que tiene esta marca sueca en todos sus centros. Es un apartado al final de todo el trayecto de pasillos y pisos, situado al lado mismo de las cajas y en el que suelo perderme siempre que los visito. Me encanta remover todo lo que allí colocan, muebles de exposición, telas descatalogadas, piezas sueltas algunas con pequeñas taras apenas imperceptibles y he de confesaros que siempre encuentro algo super barato que llevarme a casa. En esta ocasión ha sido una mantita en color azul para colocarla en el sofá...
Y ya os imagináis quien ha sido en casa la primera en probarla...nuestra Yaiza adicta total que es a ellas, ya se ha echado su primera siesta. Y no es para menos, la textura suave de este plaid lo hace irresistible, además de combinar perfectamente con los textiles que le rodean. 3 euros ha sido su precio de oportunidad Ikea, increíble...
Pero la cosa no queda ahí. Rebuscando entre las estanterías de esta sección de oportunidades se me puso por delante este macetero colgante en blanco. ¿Adivináis su precio chicas?...1,20 céntimos. No lo necesitaba, pero como no iba a llevármelo para colgarlo de uno de mis vergeles con rosadas margaritas de temporada...
Le faltaban las cadenas para poder colgarlo, de ahí su bajo precio, pero no me importó, Víctor siempre tiene en su caja de herramientas montones de ellas...
Le adorna una calada cenefa acabada en picos...
Ya tengo varios de la misma colección repartidos por mis terrazas, pero comprados a su precio real que es bastante más caro...
Ahora sumo uno más que he colocado junto a otro que alberga una cinta colgante...
Es ésta una colección que me gusta muchísimo porque sencillamente pueden colocarse varios de estos maceteros a diferentes alturas, creando un conjunto floral ideal, sobre todo, para pequeños espacios...
Pero fijaros que también hacen juego con este otro que compré en navidades para realizar el centro de velas de Adviento y que ahora luce con una enorme amarilis de tela...
Os junto los tres en una misma foto para que admiréis lo bonitos que son...
De más a menos, de exterior a interior, estos maceteros blancos de latón se convierten en complementos decorativos ideales para las amantes de las plantas como nosotras...
¿Qué me decís preciosas?...Manta azul para mi sofá y macetero colgante muy coqueto, todo baratísimo gracias a la sección de oportunidades de la firma Ikea. No dudéis en acercaros por allí siempre que vayáis, estoy segura que removiendo y removiendo encontraréis cositas interesantes que llevaros a casa...
Pero las cositas de lunes no acaban aquí. Subid conmigo al gran vergel de arriba...
Os preguntaréis que hace en pleno césped la silla del escritorio de Celia...
Con maceta de rosal incluida...
Que por cierto si recordáis lo compré de super liquidación en Aldi por tan solo 1,50 céntimos...
Medio muerto que estaba, pero gracias a mi obstinación, mis cuidaos y mis mimos ahora luce repleta de blancas rosas de pitiminí...
Hoy he querido colocar mi rosal sobre la silla de Celia en pleno exterior...
Quedando precioso todo el rincón...
Una simple silla en tono gris puede servirnos como mesa para colocar plantas, velas o hasta la misma regadera de zinc...
Si, ya se que no tiene mucho sentido, que si llueve podría estropearse, pero tiene una explicación que ya mañana os contaré. Por ahora luce en el rincón de la fuente rodeada de hermosas flores otoñales...
Y sirviendo de apoyo a mi espléndido rosal de pitiminí...
La puerta de la habitación de Celia se abre discretamente...
¿Qué esconderá en su interior, alguna nueva novedad?...
Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii vergelianas mías, tendréis que esperar a mañana para enteraros de todo...
Porque hoy la cosa va de oportunidades Ikea, de cositas de bajo precio que hacen grandes los rincones...
Nueva vergeliana para que conozcáis, Raquel Quintano me escribió este fin de semana desde un pueblo cerquita de Madrid, me cuenta que descubrió mi blog este verano, que ya es fan incondicional de esta ventana esperando cada día las entradas, que le encantan las plantas, que tiene un pequeño jardín, que planta tomates, que tiene un cerezo, dos hijas, que adora la decoración...En fin, vergeliana ella de todas todas...Vamos a darle la bienvenida y decirle que esperamos sus comentarios cada día para compartir juntas este inmenso mundo. Raquel que bien habernos encontrado, por aquí te asomo rosadas margaritas y aunque me cuentas que no se te dan muy bien las plantas, desde aquí vamos a ayudarte a que las entiendas, las ames y te apasiones por ellas ...
A ella y a todas las demássssssssssssssssssssssssssssss
¡Feliz inicio de semana!
-Bienvenidos a mi blog, desde aquí os enseñaré mi hogar, os daré consejos de decoración, plantas, recetas de repostería, libros, buenos restaurantes a donde ir y también lugares con encanto para visitar... Mi deseo es que disfrutéis cada día un poquito y que hagamos de este blog un lugar de encuentro entre todos aquellos que aman el hogar, la decoración y la vida. Si deseas ponerte en contacto conmigo: maite.montero@hotmail.es (e-mail) maitemonteroserrano5 (Instagram)
28 de septiembre de 2015
25 de septiembre de 2015
Elizondo
¿Preparadas para visitar un nuevo precioso pueblo?...Pues vamos allá chicas, esta vez es típicamente navarro que también son hermosos y cuidados. Y yo en primera plana, sonriente y feliz, toda de blanco porque la visita era un deseo hace tiempo soñado, ya veréis por qué...
Elizondo, principal escenario de la trilogía de Dolores Redondo recomendable cien por cien. Anda que no he leído ensimismada en el libro rincones de semejante pueblo imaginando sus calles, su iglesia, los bares donde comían sus protagonistas, el obrador propiedad de las hermanas, el río por donde tantas veces paseaba la guapísima comisaria Amaia Salazar...en fin, que me fui enamorando poco a poco de todos sus lugares pensando que tal vez un día tendría el placer de poner mis propios pies en ellos...
Y ese día llegó con nuestra escapada a Navarra. Me costó convencer a los míos para que me llevasen hasta allí, nos separaba una carretera con bastantes curvas, pero al decirles que estaba enclavado en plena valle del Batzán, pues que no se lo pensaron dos veces y hasta allí nos plantamos todo un precioso día...
A la entrada nos sorprenden hermosas casas señoriales que nos hablan de los grandes linajes familiares de su pasado. Pensaréis que soy un tanto pesada mostrando siempre las casonas por donde paso, pero es que no puedo evitarlo, me dejan con la boca abierta y sino fijaros...
Maravillosas de todas, todas, con sus siempre claveles colgantes en diferentes colores plantados en sus balcones...
Más hacia su casco antiguo nos topamos con su iglesia...
Majestuosa, imponente y rodeada de un verde igualito a su valle...
Por aquí asomamos Celia, los peludos y yo misma sonrientes ante tal monumento, la Iglesia de Santiago, edificada en el siglo XX sobre el anterior edificio del siglo XVI...
De apariencia neogótica, cuenta con el sillar típico de la zona en sus muros exteriores sobresaliendo sus dos torres rematadas con pequeñas cúpulas...
Su puerta abierta, menos mal, podremos entrar para admirarla todita, toda...
Preciosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. No se que tienen las iglesias, pero Celia y yo no hay pueblo en que no vayamos a visitarlas, nos encanta admirarlas por fuera y por dentro, perdernos entre sus estatuas, sus retablos y sus techos y vidrieras...
Volvemos a salir para recrearnos en su fuente con fecha de 1891, casi nada...
Que pena que ya no se construyan fuentes tan sumamente perfectas, con sus leones, sus caños de agua y su pica de piedra...
Nos adentramos en el casco antiguo para ver con calma su ayuntamiento, sus calles empedradas con solera, sus palacios, sus casonas, admirando detalles en sus mismísimas paredes...
Y es que la historia de Elizondo está presente en cada uno de sus rincones haciendo del paseo una inmensa gozada...
A medio día y como siempre en todas nuestras visitas, una parada para comer. Esta vez escogimos un sencillo bar en una de sus plazas para degustar uno de sus menús...
A la sombra de tupidos árboles verdes apaciguando las altas temperaturas...
Ya después el calor nos da una cierta tregua, se nubla y nos dirigimos a ver su hermoso río Batzán...
Yo no se que tienen todos estos pueblos, pero a ninguno de ellos les falta su puente por donde avistar el curso de sus ríos. Mi ciudad cuenta también con uno en su centro pero no es ni por asomo, tan encantador como todos los que hemos visto por tierras navarras y francesas...
Es tan idílico que hasta parece darnos la sensación de que sus aguas van a desbordarse en su final...
Es como un gran espejo en el que se reflejan no solo los árboles que lo rodean sino también esas casas casi metidas en el agua que a mi me hicieron recordar en cierta manera una pequeña Venecia...
Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, saber que estoy pisando parte de los escenarios leídos no tiene precio...
Como me gustó este pueblo chicas, en él se percibe un ritmo tranquilo, se admiran casas porticadas preciosas, mansiones de piedra rojiza que hablan de un pasado esplendoroso, calles cuidadas con encanto...
Y un río tranquilo y sosegado como pequeña joyita a admirar...
Además de su interesante historia he de deciros que Elizondo también cuenta con algunas buenas cosas para comprar, entramos en pintorescas tiendas donde se nos ofrecían rico pacharán, objetos de recuerdo y chocolate con avellanas de Malkorra, auténtico manjar...
Empapándome aún más de toda su cultura y volviendo a admirar sus casonas que una y otra vez me dejan sin aliento...
Ya montados en el coche de vuelta a nuestra casa rural, una vista al valle de Batzán siempre verde e imponente...
Ahora ya de vuelta en mi ciudad y viendo estas fotografías he de deciros que echo de menos estos valles, su verde impactante que te entra por los ojos y la calma que desprenden tan bellos paisajes...
Volveremos, de eso estoy segura. Por el momento me quedan las fotos y el poder deciros a todas nuevamente que os apuntéis Elizondo y su intrigante trilogía en vuestra agenda de deseos...
¡Feliz inicio de fin de semana para mis especiales vergelianas!...
Elizondo, principal escenario de la trilogía de Dolores Redondo recomendable cien por cien. Anda que no he leído ensimismada en el libro rincones de semejante pueblo imaginando sus calles, su iglesia, los bares donde comían sus protagonistas, el obrador propiedad de las hermanas, el río por donde tantas veces paseaba la guapísima comisaria Amaia Salazar...en fin, que me fui enamorando poco a poco de todos sus lugares pensando que tal vez un día tendría el placer de poner mis propios pies en ellos...
Y ese día llegó con nuestra escapada a Navarra. Me costó convencer a los míos para que me llevasen hasta allí, nos separaba una carretera con bastantes curvas, pero al decirles que estaba enclavado en plena valle del Batzán, pues que no se lo pensaron dos veces y hasta allí nos plantamos todo un precioso día...
A la entrada nos sorprenden hermosas casas señoriales que nos hablan de los grandes linajes familiares de su pasado. Pensaréis que soy un tanto pesada mostrando siempre las casonas por donde paso, pero es que no puedo evitarlo, me dejan con la boca abierta y sino fijaros...
Maravillosas de todas, todas, con sus siempre claveles colgantes en diferentes colores plantados en sus balcones...
Más hacia su casco antiguo nos topamos con su iglesia...
Majestuosa, imponente y rodeada de un verde igualito a su valle...
Por aquí asomamos Celia, los peludos y yo misma sonrientes ante tal monumento, la Iglesia de Santiago, edificada en el siglo XX sobre el anterior edificio del siglo XVI...
De apariencia neogótica, cuenta con el sillar típico de la zona en sus muros exteriores sobresaliendo sus dos torres rematadas con pequeñas cúpulas...
Su puerta abierta, menos mal, podremos entrar para admirarla todita, toda...
Preciosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. No se que tienen las iglesias, pero Celia y yo no hay pueblo en que no vayamos a visitarlas, nos encanta admirarlas por fuera y por dentro, perdernos entre sus estatuas, sus retablos y sus techos y vidrieras...
Nos refrescamos un poquito con su fresca agua porque la verdad que hacia un calor de plenísimo verano...
Que pena que ya no se construyan fuentes tan sumamente perfectas, con sus leones, sus caños de agua y su pica de piedra...
Nos adentramos en el casco antiguo para ver con calma su ayuntamiento, sus calles empedradas con solera, sus palacios, sus casonas, admirando detalles en sus mismísimas paredes...
Y es que la historia de Elizondo está presente en cada uno de sus rincones haciendo del paseo una inmensa gozada...
A medio día y como siempre en todas nuestras visitas, una parada para comer. Esta vez escogimos un sencillo bar en una de sus plazas para degustar uno de sus menús...
A la sombra de tupidos árboles verdes apaciguando las altas temperaturas...
Ya después el calor nos da una cierta tregua, se nubla y nos dirigimos a ver su hermoso río Batzán...
Yo no se que tienen todos estos pueblos, pero a ninguno de ellos les falta su puente por donde avistar el curso de sus ríos. Mi ciudad cuenta también con uno en su centro pero no es ni por asomo, tan encantador como todos los que hemos visto por tierras navarras y francesas...
Es tan idílico que hasta parece darnos la sensación de que sus aguas van a desbordarse en su final...
Es como un gran espejo en el que se reflejan no solo los árboles que lo rodean sino también esas casas casi metidas en el agua que a mi me hicieron recordar en cierta manera una pequeña Venecia...
Paseamos por su orilla y pienso la de veces que Amaia Salazar protagonista de la trilogía, anduvo por semejante paraje...
Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, saber que estoy pisando parte de los escenarios leídos no tiene precio...
Como me gustó este pueblo chicas, en él se percibe un ritmo tranquilo, se admiran casas porticadas preciosas, mansiones de piedra rojiza que hablan de un pasado esplendoroso, calles cuidadas con encanto...
Y un río tranquilo y sosegado como pequeña joyita a admirar...
Además de su interesante historia he de deciros que Elizondo también cuenta con algunas buenas cosas para comprar, entramos en pintorescas tiendas donde se nos ofrecían rico pacharán, objetos de recuerdo y chocolate con avellanas de Malkorra, auténtico manjar...
Os confieso que yo me hubiera quedado unos cuantos días en uno de sus muchos hotelitos con encanto para seguir paseando por tan especial pueblo...
Empapándome aún más de toda su cultura y volviendo a admirar sus casonas que una y otra vez me dejan sin aliento...
Ya montados en el coche de vuelta a nuestra casa rural, una vista al valle de Batzán siempre verde e imponente...
Ahora ya de vuelta en mi ciudad y viendo estas fotografías he de deciros que echo de menos estos valles, su verde impactante que te entra por los ojos y la calma que desprenden tan bellos paisajes...
Volveremos, de eso estoy segura. Por el momento me quedan las fotos y el poder deciros a todas nuevamente que os apuntéis Elizondo y su intrigante trilogía en vuestra agenda de deseos...
¡Feliz inicio de fin de semana para mis especiales vergelianas!...
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